En el espacio aéreo sin nubes que se extiende entre los campos de maíz de Illinois y el azul infinito, un hombre deposita su fe en la hélice de su biplano. Para Richard Bach, escritor y piloto, la fe es tan real como un depósito lleno de gasolina y las chispas que saltan de los cilindros... hasta que se encuentra con Donald Shimoda, un antiguo mecánico que se describe como mesías y es capaz de lograr que las penas desaparezcan y que la imaginación remonte el vuelo.
Mi padre me enseñó este libro cuando tenía 14 o 15 años, y creo que me sobreestimó un poco: yo era demasiado pequeño y lo leí interpretándolo literalmente, así que al final no me lo tomé más que por una historia rara. Era lógico.
Ahora, con 17, volví a abrir sus páginas, y a leerlo con más tranquilidad, entendiendo lo que quería decir con cada una de sus historias, y no me arrepiento de haberlo hecho.
"No hay ningún problema que, por su magnitud, sea ineludible".
En este libro, con una misteriosa similitud a “El Principito”, el protagonista es a la vez aviador y escritor de su propia historia, pero mientras Antoine de Saint-Exupéry encuentra a un príncipe de otro planeta en el desierto, Richard encuentra a un Mesías con un solo mensaje sorprendente: Haz lo que quieras.
"Y que haríais - preguntó el Maestro a la concurrencia - si Dios os
hablara directamente a la cara y os dijera: ‘OS ORDENO QUE SEÁIS
FELICES EN EL MUNDO MIENTRAS VIVÁIS'? ¿ Qué haríais
entonces?"”
Es un libro cortito, no tardas mas de una hora en leerlo, pero tras hacerlo por primera vez, probablemente te pares el resto del dia pensando en sus palabras, o quieras releerlo un par de veces mas o, como yo, vayas a los diálogos que más te gusten y los apuntes en una hoja de papel.
Con un poco de suerte hasta puede que ayude, aunque solo sea un poco, a cambiar tu forma de ver las cosas en la vida.
- No lo sé - respondió -. No sé a dónde vamos.
- ¿Qué significa eso? Tú conoces el pasado y el futuro de todo. ¡Sabes exactamente a dónde vamos!
Suspiró.
- Sí. Pero procuro no pensar en ello.
En total, un libro que recomiendo a todo aquel que encuentre algo de interés en la filosofía, o que simplemente le guste pararse a pensar. Un libro precioso que te hace reflexionar sobre la realidad y las formas de verla, y una lectura muy agradable y emocionante de principio a fin.
Por calificación... ¿Quien soy yo para poder calificar un libro de filosofía?
Y con eso, y aun pensando que he hecho un pobre trabajo al criticar este libro, me despido.
Sonrisas
Nunca
te conceden un deseo
sin concederte también la facultad
de hacerlo realidad.
Sin embargo,
es posible que te cueste
trabajo.